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    Shanghai – Alicante – Pamplona

    Hoy compartimos con vosotros una de las cientos de historias personales del Ángel de la Guarda, en este caso, la de Óliver (Tingshan) Wang. Un alumno que ha dejado de convivir con los 26 millones de habitantes de su ciudad natal, Shanghai, para venir a vivir a Alicante.

    Óliver empezó con nosotros el curso pasado y ahora está en el camino para obtener el título de Bachillerato Internacional. Pero aunque aún tiene que enfrentarse a los exámenes finales de mayo y entregar algunos de los trabajos, ya tiene su mirada puesta en una de las mejores universidades de España, la Universidad de Navarra (UNAV). Una entrevista personal, una carta de presentación y un examen de 5 horas con pruebas de Matemáticas, Español, Inglés, Química y Biología le han valido para ser admitido en esta prestigiosa universidad, a falta de sus resultados finales. En un futuro próximo, espera cursar el Grado en Bioquímica (+Science and Business Program) con una especialización en Bioinformática, materia que aúna algunas de sus asignaturas favoritas: Matemáticas, Química, Biología e Informática. Previamente, fue pre-admitido en la Universidad de Mánchester, pero seguramente se decantará por Navarra.

    Tras preguntarle, nos cuenta que lo que impulsó a su familia a venir a España fue la búsqueda de una mentalidad más abierta y diversa, algo que experimentó su madre cuando cursó sus estudios universitarios en París. Aunque ama a su país, reconoce que el sistema educativo chino a veces puede ser excesivamente estricto. Cada semana se realiza un examen oficial que ordena a los 300 alumnos de un curso determinado en un ranking que es expuesto en la puerta del colegio. Posteriormente ese ranking se utiliza para ordenar a los alumnos por aulas. Además, para acceder a bachillerato hay un examen de 630 puntos en el que un solo punto, según se les advierte frecuentemente a los alumnos, puede determinar su futuro. Esto supone una enorme competitividad y presión sobre los estudiantes. Óliver reconoce que esto puede ser positivo para mejorar y que le ha ayudado a superarse día a día, pero también admite que en los colegios españoles ha encontrado otros valores, como una atención más equitativa hacia los alumnos y una gran calidad humana y de dedicación por parte de los profesores. “Esto hace que pueda estudiar y venir al colegio con alegría”, afirma.

    Por supuesto, una de las dificultades que ha tenido que solventar ha sido la del idioma. En 2018 no sabía ni una palabra de español, y hoy, tras mucho esfuerzo, lo habla y escribe con bastante corrección. Tal es así, que se examinará de sus exámenes de Bachillerato Internacional en español. En cuanto a este programa de estudios internacional, que fue el que le atrajo al Colegio Ángel de la Guarda, solo tiene buenas palabras. Según él, le ha permitido ganar autonomía personal, madurez y desarrollar muchas de sus destrezas, ya que el Programa del Diploma de IB abarca los estudios desde diversas habilidades y teniendo en cuenta la formación integral de la persona. También admite, que el hecho de poder obtener un título de bachillerato sin necesidad de cursar Valenciano supuso una oportunidad, dada su dificultad con el idioma. Algunos de los trabajos que ha entregado para este programa han sido una reflexión sobre cómo valoramos la belleza de forma subjetiva o una monografía sobre cómo la religión cristiana puede ayudar a una familia desestructurada.

    Finalmente, le preguntamos a Óliver hacia dónde enfoca su futuro y él hace alusión a Jack Ma, el fundador de la megaempresa china de comercio electrónico Alibaba, el cual siempre hace un plan a 10 años para definir sus pasos. Para empezar, le gustaría ser una persona que aportase algo positivo al mundo. La pandemia mundial le ha impactado lo suficiente como para darse cuenta de que, como estudiante, tiene la responsabilidad de poner su granito de arena para mejorar las cosas. Además, le gustaría vivir y trabajar en uno de los países que más le ha cautivado en sus viajes, Suiza. No solo por su belleza, sino también por sus dos siglos de neutralidad bélica. Cuando habla de este país, se acuerda de la Escuela Politécnica Federal de Zúrich, en la cual se formó el conocido científico Albert Einstein y reconoce que poder estudiar o trabajar allí sería un sueño hecho realidad.